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Cómo hacer una auditoría de conocimiento

20 julio, 2017

Sin embargo, yo te digo que sí es posible adquirir nuevos conocimientos. Para ello, en primer lugar, debes tener claro qué es lo que sabes. Así, luego puedes darte cuenta más fácilmente de qué es lo que quieres aprender. ¿Sabes cuál es el mejor método para conseguirlo? Es muy sencillo: una auditoría de conocimiento. ¡Vamos a conocer un poco más sobre el tema!

El aprendizaje en su contexto

Mientras que el modo de formarnos ha cambiado radicalmente con la irrupción de las nuevas tecnologías, la oferta formativa está estancada. Esto puede resultar un poco contradictorio, pero realmente es así. Pero ¿por qué?

Primero, debemos tener claro que no es lo mismo la formación que el aprendizaje. Te lo ilustraré con un ejemplo muy simple: puedes formar a un pato para que baile claqué, pero no puedes conseguir que un pato aprenda a bailar claqué. No sé si me explico

Aprender es conectar los conocimientos que ya posees con los conocimientos que recibes. Es un proceso individual que se basa en la base previa del que aprende o quiere aprender, por lo que es muy difícil que este proceso tenga éxito si no conocemos cuál es esta base.

Del mismo modo, la enorme cantidad de información que recibimos a diario gracias a internet puede resultar perjudicial para nuestro aprendizaje, pues llega a sobrecargarnos. Es muy importante que gestionemos la información que recibimos para no sucumbir a la denominada intoxicación.

Alfons Cornella es el acuñador de este término, hace ya más de dos décadas, y lo relaciona a la sensación de estrés provocada por la gran cantidad de información que nos llega a cada momento. La cuestión es sencilla: deberíamos recibir menos información, pero que esta sea más relevante. De nada nos sirve toda la basura de dudosa veracidad que podemos leer en cada rincón de la red.

Por otra parte, es prácticamente inútil que nos esforcemos en obtener un aprendizaje si en el fondo lo que estamos aprendiendo no nos interesa. Puede que este punto sea el más importante de todos: si no estamos motivados a la hora de aprender, es muy probable que no acabemos aprendiendo nada.

Todo esto está muy bien, pero aún no hemos llegado al quid de la cuestión: la auditoría de conocimiento. A continuación, te mostraré de forma muy sencilla cómo realizar una tú mismo.

Pasos para realizar una auditoría de conocimiento

Una auditoría de conocimiento es un método muy eficaz para conocer qué y cuánto es exactamente lo que sabemos. Lo mejor de todo es que podemos realizar una auditoría de conocimiento en 4 sencillos pasos.

Primer paso: ¿De qué temas sabes?

Para responder esta pregunta utilizaré una frase que puede resultar un poco cliché, pero que es tan cierta como que la Tierra se mueve: Uno sabe lo que es capaz de explicar y hacer que comprendan los demás. Si no puedes conseguir que la gente a la que le explicas un tema lo entienda, probablemente es porque tú tampoco lo tienes muy claro.

Realízate esta pregunta y te darás cuenta de que no sabes tanto como creías… O quizá sabes más.

Segundo paso: Agrupa tu conocimiento por sectores

Este paso es muy útil, pues nos sirve para organizar nuestros conocimientos de forma clara para así poder centrarnos posteriormente en los temas sobre los que más nos interesa aprender cosas nuevas.

Por ejemplo, si tras haber realizado el paso 1 has descubierto que sabes mucho sobre motos, coches, fútbol, marketing, internet y cocina, por ejemplo, agrupa estos temas en áreas específicas:

  • Deportes
  • Marketing digital
  • Cocina

Los temas que he dicho son totalmente aleatorios, sólo para que veas que es muy fácil organizar nuestros conocimientos.

Tercer paso: ¿Cómo de profundos son tus conocimientos?

Ahora que hemos organizado nuestros conocimientos por temas, ¿cuánto sabemos exactamente sobre cada uno? Quizá hemos pensado que controlamos un tema concreto, y cuando profundizamos en él nos damos cuenta de que no es así, que nuestro conocimiento es puramente superficial.

Profundiza en cada uno de los temas que has agrupado al realizar el paso 2 y ordena de mayor a menor en tanto más o menos sepas sobre ellos.

Cuarto paso: Ten muy claras tus prioridades de aprendizaje

Si vas a dedicar parte de tu tiempo al aprendizaje, debes tener totalmente claras (quizá abuse un poco de esta expresión, lo siento) las que son tus prioridades. Con esto me refiero a que vale más que te centres en uno o dos temas de forma profunda, a que toques cinco o seis temas más superficialmente.

En el punto anterior te he dicho que hicieses una lista ordenada de mayor a menor de los temas de los que posees ciertos conocimientos. Pues bien, para decidir sobre cuál de ellos aprender, puedes basarte en distintos aspectos: motivación (fundamental), conocimientos que ya tienes, los temas que son más prácticos para tus necesidades, etc.

Una vez que has realizado estos 4 pasos, has completado tu propia audiencia de conocimiento. Fácil, ¿verdad? Y ahora cuentas con tus conocimientos totalmente ordenados y listos para aprender más.

Del mismo modo, si alguien te hace una pregunta ya sabes sobre qué temas puedes opinar, y sobre los que es muy probable que quedes como un “cuñado” si das tu opinión… Podrás impresionar a tus amigos y familiares con discursos inteligentes sobre temas que controlas, y parecerá que eres alguien con unos conocimientos muy amplios.

Ahora ya puedes lanzarte al aprendizaje de verdad, sin miedo a perder el tiempo. Eso sí, la cosa también dependerá mucho de qué clase de cursos, libros y demás elijas para aprender, pues estos pueden ser contraproducentes…

Espero que esta entrada te haya sido de utilidad. ¡Un saludo!